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Incentivar la siembra de trigo. Diario La Capital 05-06-09 8 / 06 / 09

La actividad agropecuaria, debido a la intensa sequía que ha sufrido y que aún padece, ha debido soportar enormes pérdidas que provocaron en innumerables pueblos y ciudades de nuestra provincia un marcado deterioro en la calidad de vida de sus habitantes y la disminución de fuentes de trabajo provenientes de sectores directa e indirectamente vinculados al campo. Si bien algunas zonas se vieron beneficiadas por oportunas lluvias de acuerdo a la necesidad de los cultivos de maíz, sorgo y soja, la escasa abundancia de las aguas caídas solo permitió obtener rindes promedios muy por debajo de los habituales.

Hoy el sector agropecuario, al igual que otros sectores relacionados con el mismo, depende de la posibilidad de poder sembrar trigo. La existencia de un horizonte de certidumbre que aliente esta posibilidad favorecería el transporte, los servicios de siembra, pulverización, fertilización, beneficiaría a los trabajadores de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores, acopiadores, cooperativas, empresas productoras de insumos, talleres y fábricas de maquinarias agrícolas, y permitiría al productor mejorar su perspectiva en el momento de la cosecha.

De no darse las condiciones que favorezcan la siembra de trigo, la situación de los pueblos y ciudades del interior que dependen del sector agropecuario irremediablemente se verá más comprometida aún de lo que hoy se encuentra.

Hay diversos factores que inciden en la determinación de cualquier campaña de siembra, que en este caso también se conjugan para definir el alcance de esta nueva campaña de trigo. El primero es el climático y está dado por la necesidad de que se produzcan las lluvias indispensables para que el suelo pueda recuperar su carga de agua no sólo para poder hacer una buena siembra, sino además para que el cultivo pueda desarrollarse hasta que las lluvias de fin del invierno y principio de la primavera le permitan avanzar hasta la formación de la espiga. El segundo es el precio, que debe posibilitar una siembra de trigo con la utilización de la tecnología apropiada ya que de no ser así se obtiene como resultado un cultivo de bajo rinde, que no estimula la intención de siembra.

No debemos olvidar que en el esquema de rotación, el cultivo de trigo es sumamente importante ya que aporta un volumen abundante de rastrojo para una buena cobertura que proteja al suelo de la erosión hídrica y eólica, permitiendo aumentar la infiltración del agua de lluvia y evitar la pérdida por evaporación de la misma, contribuyendo en definitiva a la conservación del suelo y al aumento de su productividad.

Este cultivo adquiere relevancia fundamental en primer lugar para la provisión de insumos indispensables para la fabricación de uno de los productos esenciales de la canasta familiar y además para la prosperidad de las poblaciones del interior que dependen de la actividad agropecuaria o le venden a ella servicios y mano de obra y para la conservación del suelo y el aumento de su productividad. Estas son algunas de las razones por las cuales las autoridades nacionales no pueden desentenderse de las políticas para el sector.

De ahí que la decisión de siembra adquiere una importancia central en todo el encadenamiento económico vinculado al trigo y, para esta decisión, es imprescindible conocer su rentabilidad, la cual está esencialmente determinada por los siguientes factores: costo de implantación, posible rendimiento, precio y demás costos variables e impuestos.

En condiciones normales en nuestro país se siembran aproximadamente seis millones de hectáreas, pero la falta de humedad en el suelo, el cierre de las exportaciones, la falta de transparencia en los mercados y el nivel de retenciones no hacen difícil pronosticar un bajo nivel de siembra para esta campaña. En este sentido, organizaciones representativas del sector agropecuario hablan de que el área de siembra de trigo en la campaña 2009/10 no superará los 3,70 millones de hectáreas, lo cual no puede dejar de constituir un motivo de grave preocupación sobre todo si consideramos que a la luz de esta perspectiva probablemente deberemos importar trigo para poder satisfacer nuestras necesidades de consumo.

Ante esta realidad que aún estamos a tiempo cuanto menos de morigerar, resulta indispensable y urgente contribuir a incentivar la siembra de trigo a través de medidas de gobierno. En este sentido, hemos presentado un proyecto en la Cámara de Diputados de la Nación haciendo nuestros los criterios que encierra la propuesta que la Federación Agraria Argentina adoptara en su 96 Congreso ordinario anual, celebrado en Rosario en septiembre de 2008, que se resumen en lo siguiente: a) que el productor reciba el precio lleno del trigo, vale decir precio de exportación menos retenciones y gastos de exportación, b) apertura del registro de exportación sin restricciones, c) pago de las compensaciones a los molinos, preferentemente de la bolsa de harina con destino al consumo interno, d) generar condiciones para una plena competencia entre la exportación y la molinería en el mercado de trigo, e) asegurar el abastecimiento interno de los molinos a través de la utilización del mercado a término, programando sus compras del año tomando posiciones en este mercado.

En lo que respecta al punto a) debe considerarse la suspensión de las retenciones al trigo debido al fracaso parcial sufrido en algunas zonas y a la pérdida total en otras, de la cosecha gruesa 2008/09. Asimismo, es necesario analizar para campañas futuras la segmentación y disminución de las retenciones teniendo en cuenta que sus niveles actuales resultan confiscatorios en el marco de los principios constitucionales que rigen la tributación.

En razón de lo expuesto y ante la gravedad de la perspectiva reseñada y la necesidad impostergable de adoptar medidas urgentes que eviten mayores perjuicios para nuestra economía y permitan satisfacer las necesidades de nuestra población, resulta aconsejable solicitar al Poder Ejecutivo Nacional que en el ejercicio de las facultades delegadas que de hecho cumple en esta materia, instrumente las propuestas detalladas. Tal es el sentido del proyecto presentado cuya aprobación impulsamos para atender la crisis, sin perjuicio de continuar sosteniendo la necesidad de adoptar una política agropecuaria de mediano y largo plazo que sea concebida con la participación de las organizaciones representativas del sector, instituciones científico-tecnológicas acreditadas y del Estado tanto en su nivel nacional como provinciales.

María Elena Martin - Diputada nacional

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